Belice allana el camino para dirimir diferendo con Guatemala


El miércoles 30 de noviembre se perfila como una fecha de importancia histórica en el país de cara al conflicto limítrofe que por más de 150 años persiste con Guatemala. Para ese día ha sido convocada una reunión del Senado donde se planteará la aprobación del acuerdo especial de 2008 entre Guatemala y Belice para someter el reclamo territorial, insular y marítimo de Guatemala a la Corte Internacional de Justicia, así como la ratificación de la enmienda de dicho acuerdo pactada en 2015.

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El visto bueno del Senado podría implicar que se active el proceso para una consulta popular que permita decidir si el tema del diferendo se dirime en la Corte Internacional de Justicia, algo que ha encendido alarmas en el país, mientras el Gobierno allana el camino para este referéndum.

A juicio de Wilfred Elrington, ministro de Asuntos Exteriores, se está dando cumplimiento a acuerdos que fueron suscritos y todo ocurre en el marco constitucional. De allí que si se hace la ratificación de lo acordado se abre el camino para hacer el referéndum lo más rápido posible, ya que “tenemos que tratar de resolver de una vez por todas”, y proceder según lo que allí se determine.

“Será una decisión de todo el pueblo de Belice, no sólo de los que llaman en los programas de entrevistas y hablan en las redes sociales, todos los beliceños tienen la obligación, dada la oportunidad de ir en la fecha del referéndum, y emitir su voto”, señaló.

No obstante, para hacer esta consulta en el país se está estudiando un cambio legal que facilite el proceso disminuyendo los requisitos establecidos. El Gobierno avanza en una reforma a la Ley de Referéndum para su aprobación en el Parlamento.

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Reforma legal

En 2008 fue suscrito el acuerdo especial entre Guatemala y Belice para someter el reclamo territorial, insular y marítimo de Guatemala a la Corte Internacional de Justicia, donde se estipulaba una consulta pública sobre el particular que debía celebrarse de forma simultánea en las dos naciones.

La idea era llamar a la población a un referéndum para que opine sobre si las diferencias limítrofes deben ser dirimidas en dicha corte.

Entonces el país hizo un cambio en la normativa que regula los referendos y estableció que la participación ciudadana mínima en la consulta debía ser de 60%, aunque en los procesos electorales suele estar por debajo de 40%.

Este hecho entorpeció las negociaciones binacionales. De hecho, se llegó a avanzar hasta establecer el 6 de octubre de 2013 como la fecha para hacer dicha consulta simultánea, pero diferencias legales entre las partes llevaron a la suspensión del proceso.

Luego, en 2015, se pactó una modificación o enmienda al acuerdo especial para permitir que la consulta o referéndum pueda darse en conjunto o de forma separada en cada país.

Desde mediados de mes Guatemala tiene luz verde para preparar, en la fecha que crea conveniente, la celebración de una consulta popular sobre el litigio territorial con Belice, luego de la aprobación del Congreso de ese país.

Falta entonces la contraparte de Belice a los efectos de esta consulta. De allí que ahora la administración de Dean Barrow esté planteándose una modificación en la Ley de Referéndum, para facilitar el proceso, ya que una mayoría simple tomará la trascendental decisión de identificar la forma de resolver el conflicto limítrofe con Guatemala.

Esto no ha sido bien visto por parte de varios sectores de la vida nacional, como el Partido Progresista de Belice (BPP) y Visión Inspirada por la Gente (VIP), que han alzado sus voces de protesta, por considerar que la materia tiene alta trascendencia para todos los beliceños y no puede ser decidida por mayoría simple sin restricciones sobre el porcentaje de participación ciudadana.

El reclamo

Más de 11 mil kilómetros cuadrados del territorio que ocupa Belice son objeto del reclamo que adelanta Guatemala, apelando al tratado Aycinena – Wyke, que data de 1859. Ese año Guatemala y Reino Unido pactaron una delimitación territorial, que incluía la construcción de una vía de comunicación por parte de los ingleses a cambio de incluir áreas de las zonas aledañas a los ríos Sibún y Sarstún a la entonces colonia británica.

Esta vía o carretera nunca se concretó, pero los límites territoriales fueron fijados. Esta es la base de los reclamos de Guatemala, que han pasado por diversos capítulos a lo largo de los años, incluyendo solicitudes de devolución del territorio, la búsqueda de árbitros internacionales y las tensiones bélicas.

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Independencia y conflicto

Desde la década de los 50 el país comenzó a luchar por su independencia de la corona británica en un largo camino que culminó el 21 de septiembre de 1981.

Este proceso no sólo involucró sucesivas escenas de presión y negociación para superar el imperialismo colonialista británico, sino que en paralelo el país debió lidiar con el histórico conflicto territorial con Guatemala, que se convirtió en una piedra de tranca para los objetivos independentistas.

Las tensiones con Guatemala tuvieron varios puntos críticos, uno de ellos -de dimensiones bélicas- se produjo luego de que en 1976 los británicos expresaran su disposición a darle la independencia a Belice.  Aunque se dieron varias negociaciones y reuniones de trabajo entre Gran Bretaña, Guatemala y Belice, el conflicto no se superó.

En 1981, cuando se materializó finalmente el gran anhelo de los beliceños, Guatemala se negó a reconocer la independencia de Belice y acrecentó el reclamo de sus derechos sobre el territorio, argumentando que lo ocurrido era “una farsa más del colonialismo inglés”.

Los británicos tuvieron que mantener más de 1.600 soldados en resguardo de la nación, ante el temor de un ataque militar por parte de Guatemala.

Tensiones constantes

Las tensiones siguen hasta la fecha. La muerte del menor guatemalteco Julio René Alvarado, ocurrida el pasado 20 de abril en la zona de adyacencia entre los dos países, fue un pico de tensión. La Organización de Estados Americanos, con la mediación de una comisión de expertos, determinó que en el hecho no habían tenido responsabilidad las Fuerzas de Defensa de Belice, sino que fue causada por miembros de la organización Amigos para la Conservación y el Desarrollo (FCD), que hacían un patrullaje conjunto. Estas conclusiones no lograron calmar la crispación entre las autoridades guatemaltecas.

Recientemente el Instituto Sarstoon Temash de Manejo Indígena (Satiim) denunció que militares guatemaltecos le restringieron a una de sus patrullas forestales el acceso a las tierras ancestrales limítrofes al sur de Belice. Todavía se adelantan las indagatorias sobre este tema.