Pandillas y narcos controlan cárceles en Guatemala


Privados de libertad que se han organizado en estructuras de fuerte jerarquía son quienes controlan las 21 cárceles del país. La Dirección General del Sistema Penitenciario (DGSP) no tiene representación administrativa por medio de directores desde finales del 2015, cuando esos funcionarios fueron destituidos por la entonces ministra de Gobernación, Eunice Mendizábal

Al cuidado de los reclusorios solo están los guardias, que solamente cumplen con las normas operativas básicas.

Gobernación tiene registrado que del 2002 a la fecha se han registrado más de 23 motines en los que han muerto reclusos. Esas acciones podrían estar relacionadas con la lucha de poderes. “Tienen que cambiar, son los retos que tiene el Sistema Penitenciario”, afirmó el viceministro del Interior, Ricardo Guzmán.

La muerte del capitán Byron Lima Oliva, el 18 de julio del 2016, dejó en evidencia el dominio que ejercen los prisioneros con poder adquisitivo e influencias.

En la Granja de Rehabilitación Pavón, el control estaba compartido. Por un lado Lima impuso cobros por visitas, encomiendas, uso de bartolinas y el tránsito entre sectores, y por el otro el supuesto narcotraficante Marvin Montiel Marín, alias el Taquero, manejaba el negocio de la droga y armas.

“El control de las cárceles no lo tiene una sola persona”, reconoció Herman Santos, de la organización Amediolibre, que se dedica a la reinserción social de privados de libertad.

El experto en prisiones explicó que algunos grupos se integran por afinidad, pero todos tienen líderes que coordinan las acciones en esos penales.

En Pavón, por ejemplo, el dominio quedó en manos de traficantes de droga, tras la muerte de Lima y el traslado de Montiel Marín, aunque el grupo de este último sigue imperando.

En el Centro de Detención Preventiva para Hombres Pavoncito quedó la estructura que Lima organizó desde que estuvo recluido en ese lugar.

La pandilla del Barrio 18 domina en el Centro de Alta Seguridad El Infiernito y el Preventivo de la zona 18, y La mara Salvatrucha, en Fraijanes II y El Boquerón, Santa Rosa.